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European Civil Protection and Humanitarian Aid Operations

Haití sufre una sequía sin precedentes

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A pesar de los progresos significativos que ha logrado Haití desde el seísmo que produjo 222 750 víctimas el 12 de enero de 2010, siguen existiendo algunas necesidades urgentes en el ámbito humanitario. El fenómeno climático de El Niño, en concreto, agrava una sequía sin precedentes que ya ha provocado la pérdida del ganado y pone en riesgo la seguridad alimentaria de cerca de medio millón de haitianos. La Comisión Europea, a través de su socio Solidaridad Internacional, apoya algunos de los grupos de población más vulnerables gracias a un sistema de distribución de agua y de alimentos para sobrevivir durante los próximos meses.

Hilaire Avril, Regional Information Officer for Latin America and Caribbean, ECHO @ECHO_LatAm

La Española, la isla formada por Haití y la República Dominicana, lleva sin registrar lluvias importantes desde hace 10 meses, incluso más tiempo en función de las regiones.

«La última sequía de esta magnitud se remonta a 1986», explica Zania, una agricultora del municipio de Bony, situado cerca de la costa meridional de Haití y de la frontera con la República Dominicana, donde el servicio de la Comisión Europea de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO) ayuda en tareas de distribución de cupones para cambiar por alimentos, un programa que ha puesto en marcha nuestro socio Solidaridad Internacional.

«La diferencia es que hace 30 años, no se perdió el ganado», se lamenta Zania. «Este año hemos perdido nuestras vacas y cabras, e incluso las gallinas han muerto de sed», explica Zaina, con las manos cruzadas sobre el pecho.

Según un informe del mes de agosto del Ministerio de Interior de Haití, «desde 2011, numerosos informes confirman un aumento significativo de los efectos negativos de la sequía en el país. La crisis producida se manifiesta en particular por una distribución insuficiente e irregular de la pluviometría en la mayor parte del territorio: ausencia de lluvia en determinadas zonas, interrupción prematura de la temporada de lluvias o comienzo tardío de esta en otras».

La sequía dura desde hace meses, agravada por el fenómeno de El Niño que está siendo especialmente persistente en 2015. Entre 300 000 y 560 000 personas se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria grave. Además, las perspectivas no son nada halagüeñas.

Las patatas han dejado de crecer y las cosechas se secan antes de despuntar. La tierra rocosa parece arcilla de lo reseca que la ha dejado el sol. La mayoría de las familias han reducido la cantidad de comidas diarias y algunos niños han dejado de ir al colegio, ya que sus familias no pueden sufragar los gastos de escolarización (uniformes, material, transporte, almuerzo, etc.).

La ayuda desplegada por Solidaridad Internacional y financiada por la Comisión Europea responde a la crisis alimentaria que afecta a los más vulnerables. Se han creado comités locales para que la población identifique los hogares que están más necesitados: madres solteras, mujeres embarazadas o lactantes.

En las localidades de Belle Anse, Grand Gosier, Thiotte o Anse-à-Pitres, Solidaridad Internacional proporciona asistencia alimentaria a 1500 hogares, lo que representa cerca de 7500 personas. Las familias más afectadas reciben cupones para alimentos que intercambian con los comerciantes acreditados por el programa (garantizándose un precio máximo a los beneficiarios del programa) por alimentos secos (arroz, guisantes, etc.) o productos frescos los día de mercado, durante los mercados semanales que tienen lugar en 12 localidades de la región Sudeste del país.

Durante una visita reciente sobre el terreno de María Bernardez, experta en seguridad alimentaria de la Comisión Europea, Gertha mostró su tarjeta de beneficiaria con la que puede obtener 3 marmitas (una marmita equivale a 2,5 kg) de arroz, 3 marmitas de maíz, judías, aceite y azúcar. «Lo básico para la supervivencia de la familia durante varias semanas», nos explica.

Renette, por su parte, pertenece a una de las 1000 familias que se han beneficiado de un hornillo mejorado, que permite reducir el uso de la madera para calentarse y del carbón para cocinar y que supone, en ese sentido, un ahorro básico para familias desfavorecidas y sin apenas recursos.

Renette receives an improved stove, Anse à Pitre, southeast Haiti. © European Union/ECHO/ M. Bernardez 2015

Por otra parte, Solidaridad Internacional distribuye agua potable a 4250 personas durante tres meses gracias al servicio de los camiones cisterna. Las madres de familia de Anse-à-Pitres explican que el manantial de agua al que siempre han ido ahora está seco, algo que no se recuerda que haya sucedido nunca. Hasta la fecha pagaban a un transportista local que realizaba un trayecto de tres horas en moto para ir a buscar agua a un manantial. Pagaban 280 gourdes haitianos por 30 valiosísimos galones de agua (113,4 litros) que apenas duraban uno o dos días. Eso equivale a 5 euros, una fortuna.

Pero, a pesar de la asistencia, la producción agrícola se ha echado a perder por tercera vez consecutiva desde 2014, debido a la ausencia de lluvias, a pesar del apoyo en forma de semillas distribuidas por Solidaridad Internacional.

A falta de alimentos y tras haberse muerto su ganado, los habitantes de la región Sudeste sobreviven gracias a la tala y venta de carbón de madera, un mecanismo de supervivencia que agudiza aún más la deforestación de la isla y, por lo tanto, la erosión y la vulnerabilidad de los cultivos.

Un círculo vicioso que se ha agravado con la llegada de centenares de familias expulsadas de la cercana República Dominicana, lo que ejerce más presión sobre los escasos recursos hídricos de la región Sudeste haitiana.

El equipo de Solidaridad Internacional explica a los residentes de Savane Zombi, Haití, el proceso de distribución de agua y de asistencia alimentaria. © Unión Europea/ECHO/H. Abril de 2015