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European Civil Protection and Humanitarian Aid Operations

Luchando contra la sequía: un desastre silencioso que consume a Guatemala

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Guatemala vive actualmente una de las peores sequías de su reciente historia, con 1'3 millones de afectados y unas 720 000 personas en situación de inseguridad alimentaria severa. A esto se suma el devastador impacto de la plaga de la Roya en las plantaciones de café del país. En respuesta a esta situación, la Comisión Europea, a través de un consorcio de organizaciones humanitarias, ha ayudado a más de 6 100 familias (en torno a 30 000 personas) a través de la distribución de alimentos y transferencias de efectivo.

Por Glenda Rodas, Especialista en seguridad alimentaria. ACF Centroamérica.@achcentroameric

La población que habita en el Corredor Seco centroamericano, un área afectada por condiciones meteorológicas extremas que abarca desde el sur de México hasta Panamá, depende principalmente de la agricultura de subsistencia y del empleo temporal en el sector cafetalero. Después de tres años de fuertes variaciones climáticas y una plaga de roya que afecta los cafetales en Centroamérica desde 2012, la población sufre hoy los efectos de una sequía sin precedente asociada al fenómeno de El Niño.

Según las autoridades guatemaltecas, unas 175 000 familias habitantes del corredor seco de Guatemala han perdido entre el 50 y el 100% de la cosecha de maíz y frijol. Al menos 25 municipios se encuentran en estado de inseguridad alimentaria y la crisis seguirá afectando a 1 millón de personas por lo menos hasta la próxima cosecha entre junio y agosto de este año. Por si fuera poco, los expertos han adelantado que el efecto de El Niño y el déficit de lluvia que ha producido este año podrían prolongarse aún unas semanas más.

Felipa y Jesús, padres de cuatro hijos y en espera del quinto, viven en el municipio de Jocotán, departamento de Chiquimula. Cuando Jesús consigue trabajo, puede ganar 30 quetzales diarios (menos de 4 euros) con los cuales pueden adquirir unas cuantas libras de maíz. A principios de junio de 2014, sembraron seis “tareas” de maíz (aproximadamente un tercio de manzana). Desafortunadamente, perdieron casi toda la cosecha, lo cual les obligó a consumir las pocas reservas de alimentos que les quedaban y a reducir la cantidad o el número de comidas diarias.

Según datos proporcionados por la autoridad guatemalteca de seguridad alimentaria, la misma situación se repitió con otras 154 000 familias del corredor seco guatemalteco, que al igual que Felipa y Jesús, sólo lograron recolectar un poco de quilete, una hierba silvestre que nace entre las plantas de maíz y que sirvió como sustituto de los frijoles cuando éstos ya no se pudieron comprar.

Gracias al Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), Felipa y Jesús recibieron una transferencia monetaria que les permitió comprar maíz, frijoles, azúcar, aceite y jabón.

“La ayuda en dinero nos dura unos quince días, pero me siento contenta porque recibiremos otra ayuda más adelante, ya que en la comunidad no hay trabajo y hay días que no se gana nada”, comenta Felipa al recibir la primera ayuda de 90 euros.

La familia de Antonio Poou y Margarita Velásquez también recibió ayuda de la Comisión Europea. Ellos viven en la aldea Unión Barrios, en el municipio de Salamá, con sus seis hijos. Los tres mayores (24, 19 y 15 años respectivamente) tienen discapacidad. La falta de recursos económicos no sólo ha impedido que sus hijos reciban la asistencia necesaria, sino que también ha afectado a los hijos menores privándolos del acceso a la educación.

Antonio trabaja duro para mantener a su familia. Como jornalero gana 40 quetzales diarios (menos de 5 euross), pero se lamenta de que no siempre hay trabajo, sus ingresos dependen del cultivo de maíz. En los últimos tres años, la familia sólo ha podido recoger tres quintales de maíz. Con apoyo de la Comisión Europea, la familia Poou Velásquez recibió dos entregas de 90 euros con los que pudieron comprar alimentos.

Doña María Isabel López Lucas, también recibió ayuda monetaria para mejorar su seguridad alimentaria. Ella es una indígena Maya Mam (una población americana nativa de la civilización maya) del municipio de Huitan. Madre de dos hijos, trabaja como jornalera agrícola y siembra milpa, ayote, frijoles y habas para el consumo de su familia en casi dos acres que su vecino le presta para sembrar sin ningún costo.

La asistencia de la Comisión Europea se llevó a cabo principalmente en los departamentos de Huehuetenango, Quetzaltenango, Quiché, Alta y Baja Verapaz y Chiquimula. Las ayudas fueron entregadas de acuerdo a tres criterios principales: el tamaño de la familia, la presencia de mujeres lactantes, niños menores de 5 años y personas con discapacidad, y el hecho de no tener reservas de alimentos. También se dio prioridad a aquellas familias con presencia de niños con desnutrición aguda. Formación sobre conservación de suelo y agua y mejores prácticas agrícolas con el fin de proteger su seguridad alimentaria también fueron parte de las acciones financiadas por la UE en la zona.

Una mujer afectada por la sequía en Guatemala compra maíz y frijoles para ella y sus hijos con la ayuda monetaria recibida del consorcio humanitario.
Foto: ©ACF/Marvin Castañeda 2015